¿Verdaderamente deseo que vayan al cielo?
- Carmary Torrales
- Dec 6, 2023
- 3 min read

Hace unos días me encontraba haciendo tareas en la casa. Los niños habian terminado de estudiar y realizar sus deberes y me pidieron como dicen ellos: 30 minutos de switch para jugar juntos (porque era mas temprano del tiempo que habitualmente utilizan para electrónicos en casa) . Les dije que sí y tuvimos la conversación sobre como tratarse, ganaran o perdieran. Pues esta aventura de crecer trae nuevos retos cada día con la necesidad y el compromiso de todos de amarnos, perdonarnos y dialogar sin importar las circunstancias.
Lo cual trae el desafío de que en medio de esas aventuras me veo en la tentación de intervenir entre ellos cada vez que tienen diferencias.
Entonces llegó el momento, llegaron las diferencias, mis pies caminaban hacia donde estaban y mi boca queria intervenir para acabar el conflicto. Es así como entonces me encontraba en dos luchas, bregar con mi impulso para lograr actuar con sabiduría, mientras de fondo bregaba con escucharlos tener diferencias.
De repente hubo un silencio de esos de susto por no saber que hay detrás de él. Ahí estaba yo, a unos ocho pasos de donde ellos estaban y en esos segundos en que seguía mi lucha de repente comienzan a hablarse normal y fue, una prueba superada.
Aunque parezca una escena graciosa de película, no habian pasado 5 minutos y uno de ellos expresa frustración y dice con convicción: YA QUIERO ESTAR PARA SIEMPRE EN EL CIELO CON JESÚS.
Con la escoba en la mano casi salgo corriendo para preguntar sorprendida porqué decia eso. En ese momento comienzan a hablar entre ellos y dicen cosas como:
"Sí, es verdad, yo también."
"Allí todo va a ser bueno y perfecto."
"Te imaginas cuando..."
Entonces la frustración se convirtió en el foco secundario, porque sus palabras dieron espacio en su corazón para la esperanza en Dios. De ahí desde las gradas y sin visibilidad, escuché una de las conversaciones mas genuinas, llena de emociones reales, frustraciones reales y también de esperanza real.
Entonces me llegó el momento a mi y tuve que examinar mi corazón y preguntarme: ¿Porqué casi intervienes ante la exclamación de querer vivir en la eternidad con Jesús en un momento de frustación? ¿No es eso lo correcto? ¿No es lo que les han enseñado? ¿No es lo que tú deseas para ti y para ellos?
Ahí me di cuenta que aunque como mamá, uno de mis anhelos es que en cada circunstancia que vivan elijan mirarlo a través la La Verdad esperanzadora de Jesuscristo, no estaba lista para aceptar que anhelar una vida con Él, es aceptar que esta vida como la conozco y amo en Su perfecto plan y tiempo, pasará. Aunque es algo que deseo, Dios en Su gracia me confrontó con lo profundo de mi corazón y me invitó a través de la boca de niños a entender que aunque muchas emociones se vivieron en menos de 15 minutos, Él esta obrando en los corazones de ellos. A veces la frustración y el afán nos puede llevar a pensar que no es así . Que no se cansa de mostrarme cuanto le necesito y recordarme que siempre en Sus brazos es donde mejor estaremos.
Limpiémonos el corazón y las expectativas que se entremezclan en nuestra forma de ver la vida en este mundo terrenal preguntándonos: ¿Verdaderamente deseo que vayan al cielo?
Es mi oración que Dios continue transformándonos y limpiándonos para que cada vez más nuestro gozo en Cristo sea completo.
Para pensar:
Se le acercaron en el Templo ciegos y cojos y los sanó. Pero, cuando los jefes de los sacerdotes y los maestros de la Ley vieron que hacía cosas maravillosas y que los niños gritaban en el Templo: «¡Hosanna al Hijo de David!», se indignaron.
—¿Oyes lo que esos están diciendo? —protestaron.
—Claro que sí —respondió Jesús—; ¿no han leído nunca?:
“En los labios de los pequeñitos y de los niños de pecho has puesto tu alabanza.".
Mateo 21:14-16
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